11 may. 2016

Entrevista a Vasco Berdesegar, sobre el aniversario de la lucha por la tierra para construir un techo y vivir dignamente en El Abasto



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El derecho de tener un pedacito de tierra para tener un techo y vivir dignamente

El 23 de abril en el Abasto, en La Plata, varias familias se organizaron para tomar tierra para construir un techo y vivir dignamente, tierras que estaban en manos de un mafioso inmobiliario, amparado por sectores políticos y de la Justicia fue una lucha larga, donde sufrieron represión, detenciones, se fueron organizando los vecinos en un cuerpo de delegados y se conformó una Multisectorial de apoyo a la Asamblea de Legítimos poseedores de la tierra, que fue motor de una amplia campaña de propaganda en la ciudad.
El 13 de mayo del 2015, día histórico para los asambleístas de El Abasto, acompañados de decenas de organizaciones sociales, sindicales (como el ATE y la CTA), campesinas (como Asoma), partidos políticos, etc. En un momento político en el que el gobierno se dividió entre los que apoyaban y los que estaban en contra. Por primera vez en la historia, la cámara de Diputados y Senadores de la Provincia de Buenos Aires aprobó por unanimidad la Ley de Expropiación. Significó que la provincia tome control del predio para declararlo de utilidad pública y expropiar las tierras para cederlas a las 1.000 familias censadas. La Ley insta a avanzar en un plan de viviendas y establece el pago de un precio social a pagar en un plazo de 10 a 25 años.
Como muestra de una política que se llevó adelante en los últimos 12 años, tan sólo en La Plata se contabilizaban 19.000 viviendas precarias, en 118 villas y asentamientos. 20 surgidas entre 2010 y 2015. 80 de ellas expuestas a riesgos ambientales o urbanos.

Hoy, el ajuste que aplica el actual gobierno (según el Observatorio Social de la UCA, hay por lo menos 350 mil nuevas personas en situación de indigencia y un 1,4 millón más de pobres, sumados a los 11,5 de pobres que dejó el kirchnerismo) empujó a que ya haya 20 familias viviendo en el predio, sin luz, agua ni caminos transitables.