29 jun. 2015

25 millones

Como dicen ahora: "Contalo como quieras" Bueno la cuento como quiero señores: el 25 de junio de 1978 fue una fecha tristemente célebre para nuestro deporte, y para nuestro fútbol en particular. 
Ese día comenzaba un evento que lo único que fue utilizado, y lamentablemente con éxito, para tapar una de las etapas más negras de la Argentina. Etapa que no quisiéramos recordar jamás pero decían por ahí: “quien no conoce su historia, está condenado a repetirla”. 
Por eso, mis queridos lectores, en estas fechas donde se cumple otro aniversario del comienzo de la 11° copa mundial de la FIFA (¡que sigla en estos tiempos...!) vale la pena recordar, para que no se repita, no solo la desaparición y muerte de miles de seres humanos o el descalabro económico y social que sufrió nuestro país, sino también anécdotas que marcaron para siempre al fútbol argentino.
Una de las anécdotas más relevantes, y de las que se habló muy poco en general, fue aquella decisión de uno de los mejores jugadores, sino el mejor jugador del mundo en ese entonces, que era Johan Cruyff, de no participar de la competencia como modo de protestar contra lo que se vivía en ese entonces en el país. Una decisión que también tomó, según dicen, el que era capitán del seleccionado argentino antes de comenzar el torneo, que era aquel lateral de Huracán, Jorge Carrascosa. 
Comentan que la decisión de Cruyff vino motivada tras haber sufrido ese año junto a su familia, un intento de secuestro en Barcelona (él jugaba allí) y que durante mucho tiempo trajo como consecuencia el tener que movilizarse de un lado para otro con custodia especial. Este secuestro fue llevado a cabo por un grupo de delincuentes fuertemente armados que maniataron a él y a su esposa y los amenazaron.
Lo más tremendo de este secuestro es que tanto Johan Cruyff como su mujer lograron escapar zafando de las ataduras, sino quién sabe si no hubiesen sufrido un daño mayor. Por otro lado nunca se supo cuál fue el motivo del secuestro. 

El seleccionado de Holanda seguramente fue quien más siguió la situación en la Argentina de aquellos tiempos, de secuestros, asesinatos, detenciones ilegales y desapariciones. 

Los jugadores naranjas se comprometieron en caso de ganar el título no recibir la Copa del dictador Jorge Videla. 
Cruyff fue el gran ausente de aquel equipo, ya que había deslumbrado al mundo cuatro años antes en Alemania, cuando paseó un fútbol dinámico y lujoso en su trayecto hacia el partido final, en el que cayó ante los locales por 2-1. Tampoco estuvo su socio de creación del 74, Willy Van Hanegem. 
Sin ellos dos, Holanda volvió a alcanzar la final, donde cayó ante Argentina por 3-1. 

Esta es una de las tantas anécdotas de aquel campeonato que se dio a llamar “el torneo de los desaparecidos”. El ejemplo del equipo holandés nos sirve para que nunca más permitamos que un juego tan hermoso como el fútbol se vea manchado por tragedias como las que nos tocó vivir. 
El 25 de junio se cumplirán 37 años del comienzo del mundial que paradójicamente tenía una canción que decía: “25 millones de argentinos jugaremos el mundial…y aquella justa deportiva sin igual…”.

Hasta la próxima.

Pablo Cafferata
Columnista deportivo de En Calle Viva