29 may. 2015

¿Quiénes? ¿Por qué? ¿Hasta cuándo?

Qué decir cuando todo está dicho no?...

Qué fea sensación que tiene uno cuando sabe que lo que está exponiendo no es ni más ni menos que una simple reiteración de palabras que elaboró y pensó tantas veces. 
Qué tristeza da que siempre los que se imponen son los menos, y los que se perjudican son los más. Porque no se puede dejar de lado que con lo que ocurrió el 14 de mayo en la cancha de Boca, hubo alrededor de 45 mil personas que fueron estafadas gracias al accionar de no más de 20. Que el tipo que pagó una fortuna por una entrada (y no me estoy refiriendo al que compró en la reventa, sino al que la compró legalmente), se tuvo que volver a su casa sin poder ver aquello por lo que pagó. 
¡Qué tristeza! ¡Con lo lindo que es este deporte! Con todo lo que significa alrededor de nuestro país y del mundo. 
Porque ¿mirá que hay que bastardear un juego de la manera que lo han hecho estos días eh? y ¿otra vez me voy a sentir mal porque tendré que ser nuevamente reiterativo y preguntar… hasta cuando? ¿Alguien se va a hacer cargo? ¿Nadie desde los clubes ni desde el estado va a hacer algo? ¿Alguna vez podremos volver a la cancha en paz?
Porque siempre nos hacemos estas preguntas y nunca recibimos respuesta. Nadie colabora, ni siquiera el periodismo que permanentemente, ante un hecho de estos, a lo único que se dedica es a salvarle la ropa a los dirigentes, principales responsables, hay que decirlo sí, de la violencia en el fútbol.
Y no solo da tristeza, también da bronca, porque estos son los hechos donde aparecen los oportunistas de siempre diciendo que todo es culpa de la sociedad, que tenemos una sociedad violenta, como si todos, los violentos, usted y yo formáramos parte de lo mismo. 
Basta de mentirnos a nosotros mismos.Todos, absolutamente todos, sabemos quién es quién en éste ámbito. Todos sabemos que los llamados “barras” son fuerzas de choque muchas veces utilizadas por dirigentes para amedrentar a aquellos, o para decir mejor, a aquello que no les gusta. Que muchos de ellos son utilizados con fines políticos, como sucedió en la represión en el Parque Indoamericano de la Capital Federal, para citar solo un ejemplo (si citamos todos esta nota no terminaría nunca). Que tienen negocios vinculados al fútbol, como los famosos “trapitos” que cobran estacionamiento en los espectáculos deportivos. Que son dueños de jugadores. Que administran parte de la venta de entradas, que…y sigue y sigue.
Todos saben, la pregunta es porque seguimos hablando, porque yo reitero estas palabras siempre que tenemos que lamentarnos por el accionar de estos tipos; sin que haya soluciones. Porque el periodismo sigue escondiendo dirigentes mientras sigue habiendo violencia en las canchas. 
A ver cuando llega la solución, a ver cuándo la esa publicidad de “devolver la familia a las canchas”, deja de ser una burla y comience a ser una realidad, porque nos pusimos las pilas, y terminamos con todo esto. 
Finalmente, a ver cuándo dejo de ser reiterativo, me dejo de hablar de estas cosas, y me dedico a hablar de deporte, que es lo que más me gusta, que es lo que nos merecemos todos. 
Ojalá así sea, de nosotros también depende…

Pablo Cafferata
Columnista deportivo de En Calle Viva